Cómo cruzar la calle en Vietnam (y volver a casa para contarlo)

Peatones y motos cruzando una calle del Barrio Antiguo de Hanói
Andar en medio de las motos.

¿Cruzar una calle en Vietnam es un peligro real o es mi mirada de occidental la que lo exagera?

Esquina de la calle Hàng Bồ, en el Barrio Antiguo de Hanói.

Una mujer con sombrero cónico y dos cestas colgadas de una vara de bambú cruza la calzada.

A su alrededor, las motos pasan por delante, por detrás, por los dos lados.

Ellas salen movidas en la foto; ella no. Lo que parece un milagro es, en realidad, una técnica.

Casi una moto por habitante

Para entender la escena hay que poner los números uno al lado del otro. Vietnam tiene unos 102 millones de habitantes y más de 70 millones de motos matriculadas.

En Hanói la proporción se dispara: entre siete y ocho millones de motos para unos 8,7 millones de personas.

Casi una moto por habitante, bebés y abuelos incluidos.

El resultado es un río de dos ruedas que no se detiene nunca.

En hora punta los coches son minoría y por las avenidas circulan familias enteras sobre un mismo sillín, sacos de mercancía o un electrodoméstico atado con cuerdas.

Las aceras, que deberían ser el refugio del peatón, están ocupadas por motos aparcadas y puestos de comida, así que acabas caminando por la calzada.

Y los pasos de cebra existen, pero rara vez detienen a nadie.

Ahí está el problema: si esperas a que el tráfico se abra para cruzar, puedes pasarte la tarde en la acera.

El hueco no llega. Hay que crearlo.

Cómo se cruza

La regla que aplican los locales es casi zen.

Espera un momento de menos densidad, no un vacío. Mira hacia donde viene el tráfico, y también al otro lado, porque siempre hay alguien a contramano.

Luego echa a andar a ritmo constante: sin correr, sin pararte en mitad y, sobre todo, sin dar marcha atrás.

El conductor calcula tu trayectoria y te esquiva; lo que lo descoloca es la duda.

Ojo con coches y autobuses, que no esquivan igual: a ellos se les deja pasar.

Y si no lo ves claro, cruza pegado a un vietnamita.

¿Valiente o simplemente miedoso?

He cruzado así en Hanói y en la antigua Saigón, hoy Ciudad Ho Chi Minh. Y cada vez, en mitad de la calzada, he pensado en mi mujer y en mis hijos.

Vendedora de fruta cruzando la calle entre el tráfico de motos en Vietnam
Cruzar la calle en medio del tráfico.

La técnica funciona, lo reconozco.

Hay que ir como un caballo con anteojeras: mirada al frente, paso previsible.

Son las motos las que te evitan a ti, no tú a ellas.

Pero mi conclusión es menos épica: me parece una experiencia memorable y muy arriesgada para lo poco que aporta.

¿Qué pasa si una moto te roza? Aunque sea leve. Hospital en un país que no conoces, quizá fin del viaje. Y eso si es leve.

Ahora bien, los vietnamitas cruzan así a diario, con cestas, con niños, con la compra.

Quizá es mi mirada de occidental, acostumbrada a semáforos que se respetan, la que ve un peligro enorme donde ellos ven rutina.

O quizá simplemente soy miedoso.

¿Y tú, te atreverías a cruzar detrás de la mujer de las cestas?

Avenida de Hanói en hora punta llena de motos.